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domingo, 12 de febrero de 2012

Crónica de una muerte anunciada

A García Márquez o se le adora o se le odia, pero no las dos cosas a la vez pocas veces se dan. Mi relación con el comenzó con Memorias de mis putas tristes y continúo una navidad lejana con Cien Años de soledad. Y tengo que decir además que Crónica de una muerte anunciada ha sido una de las pocas lecturas obligatorias que me gustaron en el instituto. Y es que hay que agradecer que de vez en cuando te obliguen a coger reconocida obras de literatura universal en las manos y no eses libros de literatura juvenil sin sustancia ni encanto literario que me hacían leerme en el colegio una vez por semana y que … sin pretender ser cruel, al final me daban hasta nauseas, y me quitaban todas las ganas de leer. De echo abrir un libro termino convirtiéndose en un suplicio … Pero eso son otras historias.
Crónica de una muerte anunciada ha tenido que salir de su escondite para ayudame con un trabajo sobre autopsias. Y he pensado que, estando cerca de San Valentin que mejor que un libro como este donde muerte, deseo e intrigas se dan la mano de una forma encantadora a través del realismo mágico y el género periodístico.
Me parece un libro curioso en tanto que entre el titulo y la primera frase uno ya sabe que el final no será de color de rosa: “el día en que lo iban a matar Santiago Nasar se levantó a las 5.30 de la mañana”. Y es precisamente ahí donde nace el hilo de esperanza que une toda la narración. Marquez no dice: el día en que lo mataron; sino, “el día en que lo iban a matar”. Y el lector inconscientemente ya sabe que Santiago Nasar tiene sus páginas contadas. Y como es lógico, teniendo desde el principio un muerto, a este se le puede hacer la autopsia incluso antes de haber contado como llego a su inerte estado.
Pero la historia de Nasar solo el nexo de muchas otras: la de la madre, la de la madrina y la del extranjero y la de Ángela Vicario, la novia devuelta en su noche de bodas y la esposa abandonada que espero, y espero, y espero … como solo saben esperar las mujeres de Márquez a que ese amor profundo, inmenso, hiperbólico, descomunal, sincero, perverso, incluso un poco tonto, se vaya marchitando junto a su juventud o reaparezca milagrosamente para hacerlas feliz en sus últimos años de vida.  Así es de cruel el realismo mágico con la mujer, siempre haciéndola esperar, escondiendo su corazón amante de la vista de los otros, haciéndola un fantasma desesperado por esa falta … 

miércoles, 25 de enero de 2012

¡Devolvednos el alma!

Lejos quedan ya las primeras disecciones de cadáveres, o mejor dicho: autopsias, en busca de un mejor conocimiento del cuerpo humano, aún así la ciencia sigue intentando acercarse cada vez más a la realidad del cuerpo, desde la masa conjunta de piel, husos y grasa hasta la microrealidad celular. Y aunque ya nada queda por descrubir, o eso parece demostrar The visible Human Project (si bien, ha sido mediante este experimento de digitalización del cuerpo humano como se ha descubierto la localización exacta de la próstata), los medios digitales y fisicos siguen insistiendo en esa aproximación a una realidad tan proxima y a la vez tan extraña a nosotros mismos.

¿En serio se ha localizado todo? La verdad es que mediante Th visible Human Project solo se ha demostrado que no hay ni un solo órgano que no se conozca, y además se ha constatado que todos los órganos estudiados hasta entonces existen. Solo una cosa falta, y es el alma. Si, el alma, habéis leido bien. Por mucho proceso quimico cerebral que se haya descrito, por mucho estudio profundo de los órganos que se haya echo, sigue perenne esa duda existencial del ser humano: ¿Hay un asiento del alma? ¿Y si no lo hay es que no hay alma?

Da Vinci en sus dibujos dijo que el corazón era solamente la maquina bombedeadora de sangre de nuestro cuerpo, que no habia prueba ninguna de que alli residiera el alma, y ahi comenzaron sus problemas con las jeraquias eclesiasticas. Es decir, dichos problemas se derivaron de una afirmación que iba contra las doctrinas de la Iglesia, y no como otros afirman por haber diseccionado cadáveres a la luz de las velas. Es más, las autopsias de Da Vinci eran seguidas de cerca por un médico que le indicaba al artista como debía representar los órganos, es más como artista reconocido se le permitíó la diseccion e cadáveres en hospitales de Florencia. 

El alma no estaba en el corazón, y en el corazón no esta el amor. Algunos dirán: es que amar, se ama con el hígado. Pero en el higado menos esta el alma. ¿Y en el cerebro? Simple masa gris de neurona apretujadas. Ni Shakespeare lo sabía: Tell me where ist Fancy bred or in the heart or in the head?

... Y menos lo sé yo ...