Como todos sabéis soy fan de Milenio 3. Es mi ritual del domingo. Hacer el desayuno e irme directamente a los Postcast. Es el único programa de radio que escucho, excepto algunas veces Radio Kultur ( Berlin), cadena de radio de lo más interesante para quien hable alemán y de temas de carácter internacional ( solo hace dos días hablaban de escritores españoles, por ejemplo). Y siendo fan de Milenio 3, evidentemente soy también seguidora de Cuarto Milenio. Programa que recibe duras critas. Criticas que merece, en tanto que tienden a inventarse un poco las cosas o a hablar de arqueología de una forma un tanto extraño además de ensalzar de esta manera la imagen romántica del arqueólogo tipo “Indiana Jone”, es decir, la imagen del aruqeologo exhumador más que excavador. De todas formas esa visión distinta de las cosas tiene dos beneficios:
1. Entretener de manera amena.
2. Dejar que el gusanillo de la curiosidad pique a los espectadores y oyentes acercándolos a la historia.
3. Resaltar lo más maravilloso de la arqueología: esos lagos de preguntas sin fin …
Bueno y hasta aquí la defensa de estos dos programillas, amados seguramente por todos aquellos que como yo crecieron escuchando historias de animas, señalas y demás cosas misteriosas. Si, no es un tópico, así es la infancia en Galicia. No obstante debo decir que todas esas meteduras de pata que Cuarto Milenio tiene vienen dada por el afán de mantener la audiencia o conseguir más, prestándose por eso a un juego de construcción de misterios o de exageración de los mismos. Y eso, eso es lo que no nos gusta, que el rigor periodístico quede perjudicado por culpa de nosotros mismos. La buena audiencia no es tonta, no necesita de efectos especiales.
El formato diario de muchos programas que eran en realidad de formato semanal ha acabo también por matarlos. Es el caso, por ejemplo de SLQH o de El Hormiguero. Aún me acuerdo de alguna tarde de domingo lánguida y lluviosa en su compañía, y aún me acuerdo de mis lágrimas de espectadora viendo como, ya en formato diario, los programas perdían su esencia.
Respecto a las series, pasa lo mismo. En España tendemos a mantener una serie durante años, sin llegar nunca a un final, o llegando a un final tipo “todo fue un sueño … de Resines”. Soy incapaz de seguir una serie española más allá de la segunda temporada o la tercera. Por eso, por ejemplo, pude seguir “La Señora”, terminó en la tercera temporada. Eso si, desgraciadamente mataron a la protagonista para poder dejar líneas abiertas. Aún así, su secuela “La Republica” no me ha disgustado, pese a que empezaba ya a tomar un tono más “sobrenatural” con la introducción de espías rusas y cosas “extrañas”. Espero que no se alargue como “Amar en tiempo revueltos”, la serie más cansina de la historia después de “Cuéntame cómo pasó”. Lo siento, si alguno sois fans o grandes seguidores, espero que me perdonéis, porque reconozco que ese cansancio que me agobia con las series no le afecta a muchas otras personas. Además ese cansancio aparece siempre en cuando la serie, que debería terminar, comienza a dar giros de guión hasta enderezarse en una nueva trama que le permita seguir viva.
Respecto a TV5 (Sorry, por mentarla) y esa horrible serie de piratas ambientada en un Portugal de un acento gallego que a mí me sonaba a “fabricado” ( a pesar de que los actores eran gallegos), solo puedo decir que su fracaso viene de su esperanza de que se sujetaría en parrilla solo con la ayuda de las ( perdonadme por la vulgaridad) las tetas de Pilar Rubio. Claro, es los de TV5 se habrán creído a pis juntillas eso de que “sin tetas no hay paraíso”.
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