jueves, 3 de marzo de 2011

El placer del punto final ...

Escribir un examen y sentirse libre.
zanjar una discusion y pasar página.
Saborear el último sorbo de café.
Leer la ultima frase de una novela.
Cerrar la puerta sin saber si te volveveré a ver ...
Los puntos suspensivos son crueles y desesperanzadores. No se sabe que viene tras ellos. Al menos con el punto final tenemos la certeza de que todo lo que se ha escrito antes permanecera envuelto en las nieblas del recuerdo y el pasado.
Aunque bien mirado, la incerteza de lo que se escribirá despues debería aterrarnos por igual ...

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